Buscador de oro,
por tus venas corre
polvo de sudor y luz
y entre tus arrugas
un filón se esconde
de amarguras y de cruz
Forjador de sueños,
rompedor de moldes,
sabedor de ingratitud,
solo en el camino
y
molido a golpes
te encontraste con Jesús.
¡Quién lo iba a decir!
¡Quién lo iba a pensar!
Buscador de oro,
Él te iba a buscar
¡Quién lo iba a decir!
¡Quién lo iba a pensar!
Buscador de oro,
Él te iba a encontrar
Bebedor de engaños,
vividor de horrores,
de la peor esclavitud
-la que va por dentro-
te libró aquel hombre
que colgaba de una cruz
Muerto entre los muertos,
pobre entre los pobres,
solo te quedabas tú;
rumbo a ningún puerto,
pescador sin nombre,
te encontraste con Jesús.
¡Quién lo iba a decir!
¡Quién lo iba a pensar!
Tus redes vacías
Él las fue a llenar
¡Quién lo iba a decir!
¡Quién lo iba a pensar!
Pescador de hombres,
Él te iba a pescar
¡Quién lo iba a decir!
¡Quién lo iba a pensar!
Buscador de oro,
Él te iba a encontrar
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